El ingenioso hidalgo reivindicativo

Este post está escrito para el concurso: ¿Qué haría hoy Don Quijote con los molinos? organizado por Zenda Libros y patrocinado por Iberdrola.

#MolinosQuijote

camposdecriptana

Son las 8 de la mañana. Campo de Criptana (Ciudad Real). Día soleado. Tres sombras se ven al horizonte, son Alonso Quijano, más conocido como el ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha; su caballo Rocinante, y su fiel escudero Sancho Panza, se dirigen a vivir otra aventura más. De pronto a lo lejos, Don Quijote ve unos gigantes, y le da un rápido toque con la pantorrilla a Rocinante, de tal forma que el caballo acelera su marcha. Sancho Panza ve que su amo va más rápido, prosigue su marcha.

Don Quijote llega hasta los gigantes, desde el caballo intenta luchar con ellos, pero le es imposible. Poco después llega Sancho Panza e intenta dialogar con su amo, pero éste hace caso omiso, sigue decidido a luchar con los gigantes, por lo que se apea del caballo.

Así esta un par de horas intentando luchar con esos gigantes que tanto trabajo le están dando, pero Don Quijote no da la batalla por perdida. Sancho Panza no sabe que hacer para parar esa locura que le ha dado a su amo con los molinos de viento y previene que será otra batalla más perdida. Poco después un grupo de sombras aparecen en el horizonte, se trata de un grupo de personas que se manifiestan, puesto que no están de acuerdo con las decisiones tomadas por los propietarios de una bodega, que quiere echar a unos cuantos jornaleros al paro, van con megáfonos y pancartas. Uno de los manifestantes va por delante del resto, comandando al grupo de trabajadores, vocea bastante alto, lo que provoca que Don Quijote pierda la concentración en la lucha con los molinos, se de la vuelta a ver qué es ese ruido que le ha desconcentrado, y se quede estupefacto viendo la situación que se está dando; nunca antes había visto algo por el estilo. El jornalero que comanda la protesta resulta ser el líder del sindicato de los trabajadores del campo de Campo de Criptana, unos cuantos trabajadores ha decidido hacer huelga y manifestarse por todo el pueblo, de tal forma, que los vecinos se enteren de los sucesos acontecidos en dicha bodega, se dirigen hacia el Ayuntamiento de la localidad, y esperan ser recibidos por la alcaldesa del pueblo, o por alguno de sus concejales. Quieren armar ruido, y reivindicarse en vista de lo acontecido.

Sancho Panza se acerca a Don Quijote, le comenta algo y le despierta de esa estupefacción a la que se vio sometido minutos atrás. Nuestro ingenioso hidalgo reacciona y decide ir en busca de los jornaleros, sube al caballo y le da un rápido toque con la pantorrilla a Rocinante, de tal forma que el caballo comienza a andar, Sancho Panza hace lo mismo. Don Quijote está decidido a averiguar que ocurre.

En la plaza del Ayuntamiento se encuentran los jornaleros reivindicándose, no van a cesar en la lucha y quieren que en dicha sociedad no echen a nadie, la bodega, está formada por trabajadores con familias, y el jornal que ganan es el sustento para toda la familia. El problema reside en que el gerente y creador de la bodega ha fallecido recientemente, y sus herederos han tomado el control de la empresa, éstos no quieren hacerse cargo de la sociedad y la quieren vender al mejor postor, de tal forma, que los trabajadores se quedarán sin el empleo.

Don Quijote y Sancho Panza llegan finalmente a la plaza del Ayuntamiento y observan a lo lejos semejante escena. Don Quijote no sabe cómo reaccionar, de lo que está seguro, es que va a intentar ayudar a los jornaleros en su lucha, eso no puede quedar así; y los dueños de la sociedad no pueden salir impunes.

Decidido a colaborar en su lucha, se apea del caballo y se acerca a los manifestantes, esta vez va a vivir una aventura distinta en su vida, que le puede acarrear problemas con la justicia, aunque él aún no lo sabe.

Desde dentro del ayuntamiento, la secretaría de la alcaldesa, acaba de llamar a la policía local y también a la nacional. Posiblemente se va armar una buena, pero esto acarrea que jornaleros que se manifiestan provoquen más ruido y no cejen en su empeño de proseguir su batalla, y luchar por sus derechos. Cómo dicen las grandes luchas no las gana el más fuerte, sino el que mejor sabe combatir.

Don Quijote y Sancho Panza, se unen a esta batalla que nadie va a dar por perdida, otra aventura más de este ingenioso hidalgo y de su fiel escudero, pero esta vez la peripecia, no será luchar con los molinos, sino con los cánones y la leyes establecidas en la sociedad. Quién combata mejor, ganará la batalla. Sólo habrá un justo vencedor, pero como se sabe a veces la justicia no es justa para el más débil, y es cuando ocurren las injusticias.

“Hacia la lucha, y a vencer.”

📝 ©Beatriz Infanzón

 

 

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