Mío

mío

 

Mío, y también tuyo, quizás de los dos, o quizás sólo tuyo.

Con tu sonrisa, esa sonrisa con dulzor que enamora. Esos chistes y bromas que tanto te caracterizan y que te hacen diferente a los demás. Te recuerdo que a veces con algunos de tus chistes eres capaz de hacer sonreír y reír a una persona en el momento más duro, pero también en el momento más feliz; así eres tú detallista en mayor o menor medida. No eres de esos que tiran la casa por la ventana, en sentido figurado, al contrario, eres de los que les gustan los pequeños detalles que a veces hacen más ilusión e incluso más feliz a alguien. Porque así eres tú, lleno de cualidades, pero también de defectos, no eres perfecto, pero me gustas tal y como eres, sin filtros, con toda la transparencia que una persona puede tener.

Y no debo olvidar que tienes esa pequeña chispa que te hace especial, que hace que las personas que estamos a tu lado seamos especiales. Aunque a veces no eres consciente que tienes ese brillo, y que la mirada cuando estás con alguien especial te brilla.

También tienes esa paciencia cuando alguien te intenta sacar de las casillas, que aún no sé de dónde la sacas, después de todo lo que has pasado y vivido en esta vida tan perra que nos ha tocado vivir en esta nuestra sociedad que cada vez se encuentra más contaminada de personas tóxicas y que a veces, sólo a veces no aportan nada ni a ti, ni a nosotros, ni a la sociedad.

Y esa manera, esa manera de saber estar, en cualquier circunstancia, sabiendo adaptarte a lo que te ha tocado vivir e incluso reinventándote a cada instante. Porque cada segundo de vida es un anhelo a un destino mejor. Porque la vida no deja de ser un viaje con dos sentidos, uno de ida y otro de vuelta. Pero tú sólo quieres caminar a ese destino mejor del que tanto hablas y que parece no llegar nunca; pero estoy segura de que está cerca, más cerca de lo que tú crees.

No olvidemos esa forma de querer y de mimar a alguien, de abrazar cuando alguien lo necesita. Y das esos abrazos que tanto reconfortan que hacen que el mundo se pare por apenas unos instantes, unos segundos, segundos de paz y tranquilidad.

Y posees esa sencillez innata que hoy en día abunda tan poco, esa humildad y bondad que tanto me gustan, y que poco se aprecian. Porque no olvides que en esta sociedad prima el egoísmo y la idiosincrasia, la carencia de humildad y el individualismo. Pero tú no, tú eres diferente. Tú aportas valor a esta sociedad, tú posees esa capacidad innata de cambiar el mundo, puede que no cambies todo el mundo, pero sí tu mundo y el de todos lo que te rodean.

No olvides que naciste para querer y ser amado, así que asegúrate de buscar a personas que te transmitan y aporten ese cariño que tanto necesitas y que tú das.

Mío, sólo mío, o tan tuyo, quizás de los dos, quién sabe.

 

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